(26 febrero 2013)
No recuerdo mucho de antes de conocer a Jesús. Mis padres conocían a Jesús y me hablaban
acerca de Él; también participamos en una iglesia donde mis maestros y líderes
me decían acerca de Él. Yo estaba muy joven
y no podía entender mucho, pero entendí que era pecadora que necesitaba que
Dios me perdone. Una noche, después de
oraciones con mis padres, oré para aceptar Jesús por mi Salvador. Todavía tenía mucho que aprender, pero sabía
suficiente para comprender que necesitaba a Él.
Él ha estado enseñándome y cambiándome mucho desde esa tiempo, poco a
poco. Cuando era niña no leí la Biblia
yo mismo mucho, pero cuando era joven adolescente, mis líderes en la iglesia me
animaban a leerla más. Por medio de
éste, aprendí que Dios quiere ser en el centro de cada parte de mi vida.
Cuando era adolescente, Dios me enseñó mucho acerca de
confiar en Él en tiempos difíciles.
Empecé a tener síntomas del síndrome de Tourette y el trastorno obsesivo-compulsivo,
y no podía leer sin dificultad. Quería
ir a la universidad y ser misionera, pero sabía que no podía manejar a la
universidad. Yo y mi familia buscamos
una cura, pero nada eliminó los problemas.
No entendía por qué Dios no eliminaba los problemas para que yo pudiera
servirle mejor. Me sentía muy confundida
y lloraba mucho. Pero una noche cuando
estaba muy desalentada, Dios me dijo que yo no estaba confiando en Él. Sabía que era la verdad, y oré, “Dios, no
confío en ti lo suficiente. ¡Ayúdame a
confiar en ti!” Con el tiempo, Dios me
ayudó a ver que no necesitaba una cura antes de servirle. Había estado fiándome en encontrar una cura,
pero solamente necesitaba fiarme en Dios.
Es interesante que el tiempo que me di cuenta de ese era poco antes del
tiempo que mis trastornos empezaron a mejorar.
Aunque todavía tengo unos síntomas leves, doy las gracias a Dios que he
mejorado mucho y puedo asistir a la universidad. Además, aunque no lo hubiera imaginado, Dios
usó mis problemas para dirigirme a Sus planes para mí.
Fui educada en casa, y a causa de mis dificultades,
tomé un año extra de escuela secundaria.
En este tiempo, sabía que quería servir a Dios, pero no sabía en cuál
manera. Durante mi último año de escuela,
que no habría tomado si no fuera por mis trastornos, conocí a una misionera que
trabajaba por investigadora de idioma para Wycliffe Bible Translators (Wycliffe
Traductores de la Biblia). Al hablar con ella, me di cuenta de que ese tipo de
trabajo es lo para que tengo pasión.
Dios me ha dado una habilidad con idiomas, y me fascinan las otras
culturas. También, me hace triste que
han muchas personas que no pueden leer la Biblia en su propia idioma. Ahora, éste es el razón que estoy estudiando
la antropología y la lingüística: quiero que las Buenas Nuevas se puede
entender en cada idioma y cultura, y quiero ser un parte de lograr este
objetivo por manera de trabajar con Wycliffe Bible Translators.
Las Buenas Nuevas son tan importantes porque son la
esperanza de salvación para todo el mundo.
Dios nos hizo y nos ama, pero somos pecadores. Porque Él es perfecto y santo, nuestro pecado
nos separa de Él, y el castigo del pecado es la muerte. Pero porque nos ama, Dios envió a Su Hijo,
Jesús, al mundo para salvarnos del pecado.
Jesús vivió sin pecado, y se murió en la cruz, para tomar el castigo de
nuestros pecados. Después de éste, Él
volvió a la vida con victoria sobre la muerte, y luego fue al cielo para estar
con Dios el Padre. Ahora, Dios ofrece la
salvación a cada persona que cree en Jesús y le permite ser su Señor. Si confiamos en Él, Su muerte paga por nuestros
pecados, y Dios nos acepta en Su familia y nos da la vida eterna con Él.
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